LOS NUMEROS CONTRA EL HOMBRE-LOBO

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Kim Foley >> The trip
Elastic Band >> Spazz
Los Straitjackets >> Hypno-twist
Split Ends >> Rich With Nothin’
The Staggers >> I’m the wolfman
Sparkles >> Ain’t No Friend Of Mine
The morning dew >> No more
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No era la primera vez que Humberto Picabia, catedrático de zoologÃa
en la Universidad Complutense de Madrid, se debatÃa ante los números. Al menos en dos ocasiones
habÃa vaticinado un margen de error superior al preestablecido para ese tipo de experimentos.
En la década de los 70, en plena transición hacia la democracia,
sus trabajos publicados en la revista Mundo CientÃfico habÃan servido como base
para una teorÃa de juegos aplicada a la polÃtica,
advirtiendo que en sus porcentajes erráticos podrÃa estar la solución de una salida al pacto social.
Tres años despues, en 1979, su reacción al descubrir un número impar (y habrÃa que decir, sospechoso)
en el lado superior-izquierdo de la pizarra le hizo recabar en otras pesquisas sobre las que habÃa estado trabajando
inútilmente: la probabilidad de que el hombre-lobo
se hubiera instalado en la capital, Madrid, era un dato especulativo
pero que contenÃa una verdad aceptable al asociarlo
a los flujos migratorios de la rata de alcantarilla
y a un retroceso espectacular de su población neta.
Según su teorÃa, el margen de error estadÃstico puntualizado para esa población emigrada y el aumento de la mortalidad
daba a entender que un número no inferior a 15.450 ratas se habrÃan autoaniquilado.
Picabia atribuÃa este fenómeno a los cambios sufridos
en el ecosistema del alcantarillado, y éste a su vez a la invasión y colonización
de un agente externo que habrÃa provocado la estampida en masa de tales roedores.
Si añadimos que el zoólogo habÃa sido llamado por la policÃa para investigar
extrañas mordeduras sufridas en varios casos de muerte violenta en el área metropolitana de Madrid,
sus conclusiones venÃan a certificar que la mitologÃa tiene siempre un aledaño en la realidad
y que la monstruosidad raramente es aceptada (por inverosimil) hasta que se produce un precedente fundamentado.
Picabia dedicó varios años a perseguir indicios fÃsicos, oscultar alcantarillas y cenagales bajo tierra.
Invirtió su prestigio cientÃfico en demostrar la existencia de un hombre-lobo en Madrid
sin saber que en las crónicas ya lo daban por demente.
Nada quedó clarificado excepto por los números.
La rata, animal vilipendiado en casi todas las culturas,
habÃa desaparecido del entramado urbano.











